No es un fin de semana cualquiera en A Coruña, en Valladolid y tampoco en Abegondo. El Deportivo encara este domingo (18.30 horas) en el Nuevo José Zorrilla su primera final para sellar el ascenso matemático a Primera División tras ocho años entre Segunda y Primera RFEF. No será una tarea fácil , como ahora aventuró Antonio Noble este viernes, pero con el deportivismo empujando, el ánimo, la ilusión y las ganas no pueden faltar.
Un millar de aficionados abarrotó las inmediaciones de la región deportiva de Abegondo este sábado para despedir el autobús del aparato , antes de poner con rumbo a la capital español -leonesa. Guiados por la convocatoria de este viernes, transformaron el estacionamiento anexo a las instalaciones del grupo blanquiazul en un mar de bufandas, banderas y bengalas que se extendió, casi como un pasillo, para asesorar al autobús, fuertemente custiodiado por el dispositivo de seguridad. Mayores, pequeños e inclusive mascotas, todos prestos a aplaudir y animar a 28 horas y prácticamente 400 km de distancia del José Zorrilla.
Arengas, cantos y chillidos de ánimo hicieron latir el corazón de Abegondo desde el mediodía y se incrementaron en el momento en que el autobús asomó desde el interior del recinto para recorrer, a poca agilidad , los primeros metros de su expedición hacia Valladolid.
Los jugadores no hicieron oídos sordos. Bajaron del vehículo, solamente pudo recorrer unos metros frente a la marea herculina que lo protegía. La plantilla bajó a saludar y agradecer los ánimos a una afición que no dejó caer al grupo durante estos ocho años y que ansía poner fin ese domingo a la travesía lejos de la máxima categoría. El blanquiazul tiñó el asfalto y bendijo a una plantilla que, entre aplausos mutuos para agradecer el cariño, se encomendó al escudo y al deportivismo para cumplir el anhelado objetivo este domingo e Pucela.
Unos les brindaron ánimos al irse y otros les aguardan , ya , en Valladolid. El Deportivo no estará solo en ningún momento en este fin de semana de tanta ambición y nerviosismo, con las puertas del cielo a un triunfo de distancia. La afición blanquiazul ahora se realizó ver este sábado a las orillas del Pisuerga. Algunos llegan desde A Coruña y otros, desde cualquier rincón de la geografía en el que el deportivismo haya echado raíces.


