El Real Mallorca se encara este domingo al tercer clasificado de LaLiga: el Villarreal. Un equipo que domina precisamente el aspecto en el que más padecen los bermellones. El grupo de Marcelino está firmando una enorme temporada en el campeonato doméstico —no así en Europa ni en la Copa del Rey— gracias a un fútbol poco vistoso, pero formidablemente efectivo.
Su posición en la tabla puede invitar a meditar en un aparato dominante, acostumbrado a apretar prominente , monopolizar la posesión y someter a sus rivales. Sin embargo , la realidad es muy diferente. El conjunto ‘groguet’ no necesita tener bastante el balón para hacer daño. Protege en bloque bajo y ha convertido las transiciones veloces tras hurto en su primordial arma. En verdad , el submarino amarillo es, probablemente, el más destacable equipo al contragolpe de toda LaLiga, aun por enfrente de Barcelona y Real La capital de españa. Y es ahí donde el Mallorca va a deber extremar las precauciones este domingo.
Martín Demichelis consiguió progresar al equipo en varios registros, pero las transiciones protectoras siguen siendo una asignatura pendiente. El acercamiento del pasado viernes frente al Girona volvió a dejarlo en prueba : las ocasiones más peligrosas del grupo catalán nacieron precisamente de esa forma.
Además de esto , los bermellones asumen en este momento muchos más peligros , tanto con balón como sin él. De ahí que será fundamental reducir el peligro que crea el Villarreal en el momento en que encuentra espacios para correr. En ese sentido, va a cobrar especial importancia ser «pésimos y violentos », como viene demandando el técnico argentino en las últimas semanas. Cortar las jugadas a tiempo y eludir que los atacantes ‘groguets’ puedan lanzar carreras al espacio debe convertirse en una prioridad.
Otro apunte que refleja de manera perfecta la peligrosidad de los de Marcelino es que siempre que se han adelantado en el marcador han terminado puntuando. Una vez que se ponen por enfrente y que el rival se lanza mucho más al ataque, su planteo se vuelve más arriesgado. En relación dan el primer golpe, empiezan a encadenar secuencias sin que el contrario sepa de qué manera pararlo.
Algo similar ocurrió, exactamente , en el 4-0 de la temporada pasada en La Cerámica, un resultado que propició que Jagoba Arrasate a adoptar planteamientos mucho más conservadores en los partidos a hogar.
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El Mallorca debe evitar reiterar errores ahora vistos esta temporada, como ocurrió frente al Betis en Son Moix. Tanto los players como Arrasate reconocieron entonces que el primordial peligro verdiblanco se encontraba en los contraataques. Aun de esta forma , el aparato encajó 2 goles de esa manera y terminó perdiendo 1-2. Aquel día, los bermellones pecaron de tontos. Este domingo, ante un contrincante todavía mucho más letal en las transiciones, no tienen la posibilidad de permitirse regresar a llevarlo a cabo.


