El Bayern llega a Eindhoven con los deberes hechos, pero con una meta concreto. Aunque ahora tienen asegurado el billete directo a octavos, los alemanes quieren cerrar la liguilla en segunda posición, un puesto que les garantizaría disputar en su campo la vuelta de todas las eliminatorias hasta la final. Tras la inesperada derrota liguera ante el Augsburgo, la primera del curso en Bundesliga, el mensaje es claro: transformar la frustración en energía competitiva.
“La furia que llevamos dentro la sacaremos en el próximo partido”, informó Tah, poniendo voz a la reacción que espera del vestuario bávaro. En lo que se refiere al personal, Kompany recibió noticias alentadoras antes de despegar hacia Países Bajos. Upamecano y Gnabry volvieron a entrenarse con el conjunto y amplían las opciones del míster en una zaga donde las bajas de Laimer, Guerreiro y Kim, este último por sanción, le obligan a recomponer su apartado defensivo. En ataque, todo apunta que el tridente compuesto por Olise, Kane y Luis Díaz vuelva a partir de comienzo. Salvo sorpresa, Karl o Gnabry se pondrán en la situación de mediapunta y van a dejar fuera una vez más a un Musiala que aún necesita más rodaje tras su grave lesión.
El PSV, por su parte , afronta la cita bajo presión. Vigesimosegundo antes de que eche a rodar el cuero, el grupo de Bosz precisa puntuar casi con toda seguridad para no quedarse fuera del Top-24 que da ingreso a la siguiente fase. Va a ser un partido especial también para Wanner y Perisic, que se medirán a sus excompañeros del Bayern. Su equipo se agarra a precedentes ilusionantes: los enormes nombres se le vienen dando bien en esta Champions, tal y como prueban el 1-4 en Liverpool y el 6-2 al Nápoles. Hoy , el PSV necesitará otra gran noche para proseguir con vida en Europa.


