El Real Madrid tendrá ocasión de vengarse de la derrota frente Olympiacos en la final de la última Euroliga, disputada en Atenas. Lo va a hacer esta tarde en el Etihad Arena de Abu Dhabi en lucha por el primer título de la novedosa temporada, la Supercopa de Euroliga.
Los merengues, en este momento bajo la dirección de Pedro Martínez, se obligaron por 95-98 al Dubai Basketball de Xavi Pascual en un partido igualado y con elecciones en el que el talento y oficio del aparato madrileño pesó más.
Con 20 puntos de Luwawu-Cabarrot y otros 20 de Walter Tavares, los de Pedro Martínez salieron vencedores tras una prórroga. Dwayne Bacon, con 19 puntos, y Ellie Okobo, con 24, fueron los más destacados players del equipo de Xavi Pascual que llegó a estar 16 puntos arriba en la primera mitad pero no logró mantener luego el acierto del arranque.
La energía inicial del Madrid no bastó para frenar a un Dubai más decidido de inicio que pronto se escapó (21-7) merced a las canastas exterioresde sus referentes (6 de los 7 primeros triples lanzados) y la falta de clarividencia ofensiva blanca. Las cosas se complicaron para los de Pedro Martínez en el segundo cuarto hasta el 36-20 tras un triplazo de Mintz que logró saltar las alarmas. A partir de ahí comenzó la reacción clave del Madrid, que en apenas cinco minutos igualó el partido merced a un mayor acierto y a sostener su agresividad atrás hasta dejar el marcador al descanso en un 43-42, con buena actuación de Pradilla.
La intensidad provocó que los madridistas próximamente se colocaran en bonus en el inicio del tercer cuarto y que su intento de escapada no frutificase por los tiros libres que supo forzar el equipo de Pascual. Tras el 65-66 del final del tercero, el Madrid ya logró controlar la situación logrando una virtud de siete (74-81) a menos de cinco minutos del final. Fallos en pérdidas y canastas excelentes de Bacon y Okobo propiciaron la restauración del Dubai hasta el 88-88. En el tiempo adicional el Madrid volvió a escaparse, ahora con ocho puntos de ventaja y supo preservar la ventaja pese a los intentos desesperados del contrincante por igualar.


